ESTE BLOG ES DE CIENCIA FICCIÓN

domingo, 21 de junio de 2009

Una parte del cuento que habla de los dos y de lo feliz que soy cuando te veo dormido y pienso en la canción que sonaba la última vez que nos besamos

España tiene el ‘kilómetro cero’ de las carreteras nacionales radiales en el centro de la Puerta del Sol en Madrid. La película Km. 0 fue una comedia romántica grabada en Madrid que centraba las relaciones de sus personajes en ese ‘punto de encuentro’.

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Yo, a mis diecinueve años de edad, no sé mucho sobre la educación cívica para jóvenes inconformistas. Pero sé lo bien que han estado estos días. Alicia no encontraría el camino para llegar a casa, y la comprendo, a veces las emociones vienen tan deprisa que no podemos luchar contra ellas fácilmente. Aunque no lo parezca y sea difícil de creer, Chema es capaz de ponerse muy ñoño, y yo, para todos aquellos que habéis recibido alguna vez uno de mis mensajes de amor y/o cariño al móvil, sabréis que puedo llegar a ser peor. Cuando me pongo a ver fotos tengo taladrada en la cabeza su risa de niño pequeño y joder, no se me pone dura, pero me hace sonreír mucho. Y perdón por las soeces de esto texto, pero es que todo ha sido muy intenso, desde el helado hasta el suicidio de Cassie, pasando por los intentos de asesinato que según fuentes informativas puedo haber sufrido. En balde, por supuesto. Y me quedo loco a tu lado, durmiendo, despierto, bailando como un puto maricón, en el puente o en el sofá. Tartamudear. Eso no, yo no tartamudeo si tengo que decir guapo. O que molas, porque molas. Mazo. Y ayer en el colegio la maestra nos pidió escribir nuestro nombre en un papel. ÁLVARO. Y, al lado, el de un amigo al que queramos mucho. CHEMA.


quiero que sepas que eres el culpable de que hoy me sienta extrañamente bien

martes, 16 de junio de 2009

Violé a mi hermano

‘Las tribulaciones de Arabella’ de Briony. Familia y amigos en aquel salón barroco. Todos esperaban algún fallo, un mínimo fracaso de aquellos niños que intentarían, la mayoría desganados, sacar adelante una obra de teatro que se alejaba de sus oportunidades dramatúrgicas, nulas. No se dio tal caso y a duras penas el ensayo terminó.

Sentados ya en la mesa del comedor. Se desató. La violencia con la que se destapaban los hechos estaba siendo atroz. Las manos de dos hombres, unidas debajo de la mesa, se apretaron fuerte. ‘Está embarazada’ gritó un primo. El padre enfurecido se levantó y fue hacia una de las mujeres con la intención de darle una buena sacudida. La madre ató cabos y reconoció ser la cornuda de la mesa. El par de hombres seguía acariciando sus manos, ahora apoyadas encima del mantel. Briony estaba de pie, agarró una de las copas llenas de vino y la estrelló contra la pared. Un par de amigas gritaban cual aristócratas, sin no ser más que un par de mendigas venidas a más por un brote de compasión de unos hombres adinerados e insatisfechos, los hombres tales que se daban la mano.

Ni la violación de aquel padre a su hija, a la que había dejado encinta. Ni los deseos irrefrenables de la madre por fustigar a su marido. Ni la envidia del primo que miraba con ardiente pasión a aquella muchacha desvirgada por el patriarca. Tampoco los falsos orgasmos ataviados de precipitación de las mendigas. Sólo el contacto tenue y puro de aquellos dos hombres era el máximo pecado a los ojos de Briony.

Si alguno de los niños, ahora sentados en una mesa auxiliar, hubiera fracasado en aquella obra, habría propiciado una larga conversación sobre la dejadez de la juventud, el poco entusiasmo por la cultura y la absorbente tiranía de los niños a la hora de poner el placer ante el deseo. Pero no, la inocencia y la inconsciencia estaban más allá de los planes de unos adultos que habían dejado de considerar el deseo y el placer como uno de los pilares básicos de este mundo.

Todavía hay hombres que se dan la mano y sienten el apetito de sostenerse la mirada.

lunes, 15 de junio de 2009

Ha empezado el funeral

A tiempo se acabó. Hoy fui al cine con mi tía. Vimos una película de acción, de esas en las que no te da tiempo a pensar ni a sentir, de las que entretienen y no te dejan llevar la cabeza al mundo que está fuera de la sala de proyección. Cuando todo lo bueno sucede rápido y tan de seguido, lo malo viene más fuerte y te estrellas. No esperaba menos de los guionistas, y así lo estropearon todo. Estoy tardando demasiado en escribir algo que podría inventarme, pero no quiero ni puedo, aunque debería. A mí me saca una sonrisa que todos salgamos a juzgar, a opinar y a criticar. Yo soñaba con historia de dos, de nadie más, y sueño. No existen los flechazos, pero está el cariño y las ganas de que de una vez por todas las cosas salgan bien. Arroja tú si quieres la primera piedra, pero con cuidado, nunca digas nunca. Yo, en ciertas partes de la película, he intuido quién podría ser en realidad el malo, pero lo reconozco, en algún momento la trama ha conseguido quedarse conmigo y me ha engañado, aunque el final fuera ese por el yo debería haber arriesgado, pero no lo he hecho, por gusto, por comodidad y por miedo. ¿Por qué no hay ninguna foto juntos del viernes? Vamos, no me jodas ahora con tonterías. El año pasado aprendí a tragarme el orgullo para seguir adelante. No todo es conocer a lo más cool del Elástico. Lo más guay es conocer al Del After. Y también hacer amigos. Pero te cuento un secreto, en el colegio la profesora me metía siempre en el grupo de los tímidos. Por eso ahora pego palizas.

jueves, 11 de junio de 2009

Letter to us

Tengo un montón de cosas preparadas para abrir si llega el momento. Las tengo viejas, de hace años, también nuevas, de ayer, de esta mañana, de ahora mismo. Y no paro de buscar más. He vuelto con las ganas de tanto, por ti. Quiero oler cosas nuevas a tu lado, pecar de ñoño y al mismo tiempo de salvaje. Y pienso mirarte mal porque me gusta cómo me dices gilipollas. No quiero parar de arriesgar, y atreverme. Aprendí que las cosas a pasos agigantados tienen esa emoción que, si sale bien, ata cadenas de maravillosos momentos. Hacía tanto tantísimo que no tenía miedo…


vuelve a dormir conmigo

martes, 9 de junio de 2009

Tour Summer_roberts 09


El viernes 29 de mayo era la fiesta de presentación de lo que sería el ‘Tour Summer_roberts 09’ y la noche acabó en Stardust (Sala Cool, Madrid). El sábado 30 teníamos el primer evento oficial, la Fietsam y disfrutamos de lo lindo aunque no nos acordemos de mucho. Los días siguientes, cual Julia Roberts en Nothing Hill, pasé unos días fabulosos de noches de hotel, pero esto se merece más que un par de frases y me lo guardo para otras entradas. El jueves 4 de junio hicimos nuestro primer viaje. Destino: Plasencia. Raquel y su familia me acogieron para poder disfrutar de las fiestas de esta ciudad extremeña. GRACIAS. GRACIAS. GRACIAS POR TODO. Presento oficialmente a Dany M.P. como mi personal stylist. Y prometo hablar allí donde vaya de lo que mola la calle de los vinos. 8 de junio, vuelta a Madrid. Madrid tendrá este verano dos fases según lo previsto. La primera acaba de empezar y espera una demora de un par de semanas. Que este horario se esté fijando sobre la marcha es lo bonito de todo. Zahara dice ‘Me pilló de improvisto, no supe decir lo que quería hablar’. Este ‘Tour Summer_roberts 09’ promete mucho. Y yo prometo todo contigo. Lo bueno de todo, es que la semana pasada se confirmó que el fin de gira vuelve a ser Madrid, lo que significa que se me ha renovado por un año más el contrato en la capital española y ya puede asegurarse una temporada más de Altru en Madrid (Season 09/10).

Próximamente pero aún sin confirmar: Manzanares y un largo etcétera de viajes, familia, pueblo, playa y niño guapo.

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Yo ya tenía un lado favorito en la cama, pero no me he dado cuenta de lo importante que es para mí dormir en él hasta que tú intentaste ocuparlo. Y muero de placer cuando hablo de ti, y cuando te veo hablar con desconocidos. I’m proud of you. Mamá y yo tenemos problemas de comunicación cuando hablamos por teléfono y nos ponemos nerviosos. ‘¡He aprobado!’ ‘¿Has suspendido?’ ‘Un 5 me han puesto’ ‘Ains, has suspendido…’ Yo lloro mucho, pero no todo lo que debería. Y me encanta parar las películas para buscar pañuelos, porque lloro tanto que me ahogo. Me da pena por Zapatero, porque me cae muy bien. Me pondría ahora a hablar de Faunia aunque nunca haya ido, pero da tanta satisfacción mezclar temas tan diferentes que en mi móvil tengo en rellamada a mi tía, después a Diego y después a Carlos (y Carlos ya no está aquí, y no se por qué). Sé que todo esto está tan bien, porque las películas que nos gusta ver en casa son las basadas en hechos reales, pero de las que sorprenden, te agitan y te calman, te hacen tener ganas de matar y de salir volando. Y esta, la mía vida, es así. Diferente a la de los demás porque yo soy capaz de sentir cuando voy a las tres de la tarde por Gran Vía en busca del primer gran disco de Zahara. Qué de cosquillas me dan cuando dices que vas a proponerme un plan. Los dramas tienen mucho de esto, de cosas tan tan tan tan tan tan malas, como de momentos tan tan tan tan tan tan contigo, que permíteme decirlo, son geniales. Y tú eres mío ahora.

y correr por las líneas de la mano

miércoles, 3 de junio de 2009

Ojala

‘Compañeros’ es una serie de televisión que supuso durante casi cinco años una referencia de la televisión española, emitida por Antena 3 desde 1998 hasta 2002.

Para mí un compañero es alguien con quien tienes una relación no necesariamente afectiva pero que implica un cierto compromiso. Y da miedo, mucho miedo. Ahora debería coger un tren e irme a casa, con mamá preguntándome por qué y qué pasa. Esta vez sería parecido, pero no como otras veces. Le diría que son días difíciles con cositas bonitas. Muy Zahara, pero sólo para el primer despertador. Se me cae alguna lágrima porque no se puede escribir en un blog mientras ves un capítulo de ‘Brothers & sisters’ donde Kitty y Robert se separan y Justin le pide matrimonio a Rebecca, todo eso en menos de dos minutos. Han empezado las vacaciones de verano y lo malo que tienen es todo el tiempo que hay para pensar. Tengo que decir que China me ha parecido preciosa.


hoy mamá me ha llamado después de tres semanas :)

domingo, 24 de mayo de 2009

La casa modelo

Ryan Atwood, una semana después de haber roto por primera vez su relación con Marissa Cooper, se acuesta con otra. Cuando tenía doce años y me llevaron al internado sabía que los valores a los que aferraba mi vida iban a enfrentarse a otros diferentes o, al menos, desconocidos. Soy de los que lloran con los dramas televisivos y eso me hace más fuerte. Las palizas en aquel colegio donde estuve lejos de casa durante cuatro años sirvieron para animarme a luchar y creer en mí mismo. Aprendí a tener un sentido de la realidad que me hacía ver lo que era correcto y lo que no, lo que estaba bien o mal, sin tan siquiera replanteármelo. Era algo así como un instinto, pero que en contra de los demás y de aquellos puñetazos, se hacía más fuerte y más grande. Por ello, la primera vez que voté en las elecciones nacionales no tuve elegir, sabía cuál era la mejor opción. Cuando perdí la virginidad, no me paré a pensar si había amor, tenía por seguro que lo que estaba haciendo era lo que quería hacer, y lo hice, y lo volvería a hacer.

A los dieciséis años, cuando volví a vivir de forma permanente en casa, mi mundo anterior no había cambiado nada, sin embargo, yo era otro. No tenía perro, pero si lo hubiera tenido, a mi vuelta, me habría ladrado de forma apabullante. Pero sí tenía abuela, y ella notó que la había echado de menos, que ahora la necesitaba. Su hija, mi madre, al ver cómo pasaba las tardes con la abuela en la salita, se dio por satisfecha y reconoció a todas sus amigas del café que haberme enviado a aquel internado había sido la mejor decisión que había tomado en su vida.

Dentro de unos días van a cumplirse cuatro años desde que salí de aquel internado. Me siento bien de seguir jugando en la misma ruleta que elegí en ese momento. Es una ruleta donde ganar es fácil, tiene muchos premios asequibles, aunque los mejores, el amor y la verdad, están en una ruleta mucho más cara y cuyo precio, con mi honestidad, no puedo pagar.


lunes, 11 de mayo de 2009

Hace mucho que no pienso en suicidarme.

“Que no digan que no lo he intentado. Parece que hagas las cosas bien o mal todo lleva al mismo final. De esta vez he aprendido que hay que disfrutar del momento (y no estoy hablando de Carpesdiems anarquistas).”

Eso escribí hace unos días en un cuaderno.




Yulia Vólkova y Lena Katina no eran pareja, utilizaron el lesbianismo como parte de la imagen del grupo T.A.T.U. Así que alégrate, lo has conseguido, los días sin ti serían precipicios entona Santi Balmes. Qué de risas hemos pasado estos últimos días; a mí me conmueve volver a casa, al pueblo, y contar en la comida de los domingos historias de Madrid. Así mi madre se emociona igual que yo cuando suena Miss Caffeina mientras me estoy duchando. Mi padre, por otro lado, yo creo que no entiende mucho el rollo que llevo en la capital, pero eso es algo que se soluciona cuando hablamos de política. Madrid tiene mucho de mi pueblo, y viceversa (como Mujeres y Hombres), la única diferencia es que en Madrid […]*. A veces hay que tener un poco de yo-soy-la-Juani y que una mujer te susurre choni (y esto sí que me ha pasado esta tarde). Y ahora votemos.

[…]* Esto era una guarrada que había escrito pero al releerlo he pensado que esto lo pueden leer vírgenes.

En esta entrada he hablado de orientación sexual, tribus urbanas, música indie y unidad familiar. Siempre se me olvida mencionar la ley de gravitación universal, y es que ahora estoy que lo flipo, en una nube (y no tomo sustancias ilegales desde anoche).

domingo, 3 de mayo de 2009

La madre que te parió

Eran las 8.15 de la mañana. Habíamos cerrado la Mixtic (este sitio es muy el rollo guay, que no gay, aunque los tíos vayan vestidos igual que los del Long Play). En realidad no creo que la cerraran a esa hora, pero estaban echándonos y supongo que era para que la gente de confianza pudiera seguir metiéndose rayas en un entorno más íntimo. Salimos a la calle y era de día, un sol que me mataba. Yo iba borracho, esto no es raro. Fuimos a abrir los chiringos (sí, en mi pueblo estamos de fiestas) y ahí estábamos, con un botellín en la mano.

Eran las 8.15 de la mañana y me sonó el móvil. Me estaba llamando “Casa”. Lo cogí y oí a una mujer diciendo “SOY TU MADRE”. En ese momento no sabía si mi madre me estaba intentando recordar que era el Día de la Madre y que esperaba una felicitación, pero su tono de voz (que me recordó a cuando me regañaba en esa época en la que yo era virgen, osea, hace la tana de años) era un poco áspero y nada simpático. Mi cabeza no estaba para pensar mucho, así que le contesté que ya sabía que era mi madre. Me colgó. En ese momento me di cuenta de que acababa uno de los mejores puentes que he pasado este año y que comenzaba un largo Día de la Madre.

La resaca no me ha dejado compartir la emoción de mi madre cuando ha abierto el regalo del Corte Inglés que le traje de Madrid.

No os olvidéis de felicitar a la madre que os parió y tened tiempo también para una pequeña reflexión con nuestra madre en el cielo, María, la Virgen.


A las 8.15 de la mañana.


Esta no es mi madre, es mi amiga.

viernes, 1 de mayo de 2009

La misma lucha de siempre.

No sé, ¿sabes, chica?. Que yo siempre fui bandido de esos que paran en gasolineras a llenar el asiento del copiloto de chocolatinas, papas y refrescos con mucho gas. Pero me dejé llevar y subí al primero que encontré en esa carretera haciendo dedo. No me paré a pensar si su destino estaba en la dirección en la que yo iba, sólo lo subí y escuché sus muchas aventuras. Me salvó la vida. Yo no tenía intención de llegar a ningún sitio, de ninguna manera. Yo que no cojo nunca el coche, sólo quería salirme de la carretera, a lo largo de un barranco, y soñar con la última bacanal. Pero tenía a aquel hombre a mi lado y le empecé a querer, a apreciar su vida. Él tenía recuerdos, como yo. Pero también tenía sueños, de esos que a mí se me fueron acabando con el tiempo. Quería morirme por no encontrar lo que buscaba y aquel hombre se moría de ganas de buscar todo aquello que no encontraba. Me dije a mí mismo que no podía enamorarme de aquel hombre, pero ya lo estaba haciendo. Aquel hombre quería vivir, incluso me admitió que la vida que quería vivir era la suya, la que estaba viviendo. Miles de veces habría yo soñado con ser otra persona, más humana, más querida, menos derrotada. Osar admitir que vives como quieres, qué lejos habría de quedarme eso a mí con el paso de los últimos años.

Y le mentí, le dije que yo era un chico alegre, de esos que conocen a mucha gente y de los que todo el mundo sabe alguna historia sobre ellos, tanto buena como mala. Y ahí me pilló, y me insultó, me dijo que yo no era buena persona. Quería mirarlo y comprobar si sus ojos estaban llenos de odio o de sinceridad, pero ya no podía quitar la mirada de la carretera, por su seguridad. Me lo volvió a decir, que yo no era buena persona, que yo era humano. Que me podría haber equivocado en muchas cosas, pero me amenazó y me obligó a que pensara lo más malo y lo más bueno que había hecho nunca. Sabía cuál era uno de los mayores errores de mi vida, pero no conseguía sacar en claro nada que fuera muy bueno. Me habló de que las buenas acciones están en las pequeñas cosas, en los detalles, en las minucias y en los mimos. Que pocas veces recordamos lo que hemos hecho por los demás, porque ahí hay en el fondo una gran honradez y un afán desinteresado. Pero que los demás lo recuerdan. Y fluyeron por mi cabeza todo lo que muchas personas habían hecho por mí alguna vez.

A esas alturas del viaje yo ya estaba llorando. No pude coger bien la curva. Me salí de la carretera.